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Neptuno
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« en: 09 de Febrero de 2010, 02:38:39 » |
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Esta es la respuesta de Arturo Pérez Reverte a la carta de un joven lector vasco. (Un lector que seguramente haya estudiado en una ikastola la historia tergiversada de España) En la cual demuestra con argumentos cuan equivocado está dicho lector.
Eres joven y guipuzcoano, según deduzco por tu carta y el remite. Escribes como lector reciente de la última aventura de nuestro amigo Alatriste, contándome que es el primer libro de la serie que cae en tus manos. Te ha gustado mucho, dices, excepto el hecho «poco riguroso» y «poco creÃble» de que una galera española estuviera tripulada por soldados vizcaÃnos que combatÃan al grito de ‘Cierra España’; en referencia a la Caridad Negra, que en los últimos capÃtulos combate a los turcos, en las bocas de Escanderlu, llevando a bordo a la compañÃa del capitán MachÃn de Gorostiola. Y añades, joven amigo -lo de joven es importante-, que eso no disminuye tu entusiasmo por la historia que has leÃdo; pero que el episodio de los vizcaÃnos te chirrÃa, pues parece forzado. «Metido con calzador -son tus palabras- para demostrar que los vascos (y no los vascongados, don Arturo) estábamos perfectamente integrados en las fuerzas armadas españolas, lo que no era del todo cierto.»
Son las siete últimas palabras del párrafo anterior las que me hacen, hoy, escribir sobre esto; la triste certeza de que realmente crees en lo que dices. Te gusta la novela, pero lamentas que el autor haga trampas con la Historia real; la auténtica Historia que -eso no lo cuentas, pero se deduce- te enseñaron en el colegio. Asà que, con buena voluntad y con el deseo de que yo no cometa errores en futuras entregas, me corriges. DeberÃa, a cambio, escribirte una carta con mi versión del asunto. El problema es que nunca contesto el correo. No tengo tiempo, y lo siento. Esta página, sin embargo, no es mala solución. La lee gente, y asà quizá evite otras cartas como la tuya. De paso, extiendo mi respuesta a la cuadrilla de embusteros y sinvergüenzas de los sucesivos ministerios de Educación, de la consejerÃa autonómica correspondiente, de los colegios o de donde sea, que son los verdaderos culpables de que a los diecisiete años, honrado lector, tengas -si me permites una expresión clásica- ‘la picha histórica hecha un lÃo’.
MachÃn de Gorostiola es un personaje ficticio, como su compañÃa de infanterÃa vizcaÃna. En efecto. Pero uno y otros deben mucho al capitán MachÃn de MunguÃa y a los soldados de su compañÃa, «la mayor parte vascongados», que, según una relación del siglo XVI conservada en el Museo Naval de Madrid, pelearon como fieras durante todo un dÃa contra tres galeras turcas, en La Prevesa. En cuanto a lo de ‘Cierra España’, ni es consigna franquista ni del Capitán Trueno. Quien conoce los textos de la época sabe que, durante siglos, ése fue usual grito de ataque de la infanterÃa española -en su tiempo la más fiel, sufrida y temible de Europa-, que en gran número, además de soldados castellanos y de otras regiones, estaba formada por vizcaÃnos; pues asÃ, vizcaÃnos, solÃa llamarse entonces a los vascos en general, «a veces cortos de razones pero siempre largos de bolsa y espada». Y guste o no a quien manipuló tus libros escolares, amigo mÃo, con sus nombres están hechas las viejas relaciones militares, de Flandes a BerberÃa, de las Indias a la costa turca. Los oprimidos vascos fuisteis -extraño sÃndrome de Estocolmo, el vuestro- protagonistas de todas las empresas españolas por tierra y mar desde el siglo XV en adelante. Ése fue, entre otros muchos, el caso de los capitanes de galeras Iñigo de Urquiza, Juan Lezcano y Felipe MartÃnez de EchevarrÃa, del almirante Antonio de Oquendo, su padre y su hijo Miguel, o de tantos otros embarcados en las galeras del Mediterráneo o en la empresa de Inglaterra. Las relaciones de Ibarra, Bentivoglio, Benavides, Villalobos o Coloma sobre las guerras del Palatinado y Flandes, los asedios, los asaltos con el agua por la cintura, las matanzas y las hazañas, las victorias y las derrotas, hasta Rocroi y más allá incluso, están salpicadas de tales apellidos, sin olvidar las guerras de Italia: en PavÃa, por ejemplo, un rey francés fue capturado por un humilde soldado de Hernani, en el curso de una acción sostenida por tenaces arcabuceros vascos. Y te doy mi palabra de honor de que aquel dÃa todos gritaron, hasta enronquecer, ‘Cierra España’: voz que, en realidad, no tenÃa significado ideológico alguno. Sólo era un modo de animarse unos a otros -eran tiempos duros- diciéndole al enemigo de entonces, fuera el que fuera: Cuidado, que ataca España.
Asà que ya ves, amigo mÃo. No inventé nada. El único invento es el negocio perverso de quienes te niegan y escamotean la verdadera Historia: la de tu patria vasca -«La gente más antigua, noble y limpia de toda España», escribÃa en 1606 el malagueño Bernardo de Alderete- y la de la otra, la grande y vieja. La común. La tuya y la mÃa. ¡¡¡¡¡ESPAÑA!!!!!
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